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¿Quién eres?

“El hombre se hace o se deshace a sí mismo; en la armería del pensamiento forja las armas con las cuales se autodestruye; también forja las herramientas con las cuales construye para sí mansiones celestiales de gozo, fortaleza y paz”.

Esta primera frase es un extracto del libro de James Allen titulado Como piensa un hombre (As man thinketh – 1902). ¿Y por qué traigo dicha frase? Pues porque quiero enseñarte una de las lecciones más importantes de toda tu vida:

Tú eres quien piensas que eres, pero tú no eres lo que piensas.

Sería muy lógico que te preguntaras qué diantres significa eso. Una frase que se contradice a sí misma. Este hecho lo encontrarás en varios momentos de este blog y en casi todos nuestros contenidos, y se conoce como Dicotomía Divina, y siempre tiene una clara explicación y un modo de aplicarlo positivamente.

La frase anterior comienza diciendo que tú eres quien piensas que eres. Esto simplemente es una verdad. No eres nada que sea inamovible ni una “cosa” que no pueda cambiar, de hecho los seres vivientes estamos cambiando todo el tiempo. A nivel físico tus células están muriendo mientras otras nacen para tomar su lugar. A nivel mental todo el tiempo estás aprendiendo y teniendo nuevas experiencias, por lo cual estás en constante cambio. Asimismo la persona que crees que eres es solo una idea. Eres quien piensas que eres.

Eso se conoce como identidad. La identidad es cómo tú te percibes a ti mismo/a. Quién crees ser como persona y cómo te relacionas con los demás en función de eso. Si crees ser tímido/a entonces tomarás eso como parte de tu identidad y dirás “Yo soy tímido/a”. Así las personas vamos por el mundo poniéndonos etiquetas: “Yo soy lindo/a”, “Soy gruñón/a”, “Soy doctor/a”, “Soy maestro/a”, “Soy torpe/a”, y un sinfín de adjetivos más. Pero como te mostraré a continuación, esto no son más que ideas, pensamientos. Eres quien piensas que eres porque has aceptado esos pensamientos, los cuales han venido de afuera, de otras personas y de tu experiencia. Has aceptado lo que otros han pensado o sentenciado de ti y lo has hecho parte de tu identidad, de tu personalidad, de ti mismo/a, de quién eres.

Pero el pensamiento es moldeable, es algo que puede cambiar constantemente. Así pues la sentencia que dice que tú eres quien piensas que eres, es verdad, pero como el pensamiento es maleable, tú no eres lo que piensas. Tú crees que eres lo que piensas de ti, pero eres mucho más que eso y lo que eres puede cambiar. He ahí la Dicotomía Divina. Eres quién piensas que eres, es un hecho, pero como también eres más que eso, solo cambiando tu pensamiento sobre ti mismo/a puedes ser alguien distinto/a. ¿Lo entiendes? Tu identidad es una construcción, como explicaré a continuación, y esa construcción es maleable.

Eres lo que piensas, así que piensa de ti lo que quieres ser.

¿Por qué eres cómo eres?

O mejor dicho quizá: ¿Por qué eres quién eres? ¿Te lo has preguntado alguna vez? La gran mayoría de las personas suele pensar que es como es porque esa es su naturaleza, que nada pueden hacer para cambiarla. Si eres gruñón/a y malhumorado/a entonces dirás algo como “Así soy, no puedo cambiar”, lo mismo para cada aspecto de tu personalidad. Lo dirás si eres tímido/a, si eres extrovertido/a, si eres amoroso/a o frío/a. Te convencerás de que los aspectos de tu personalidad ya vienen de nacimiento, que dependen de tu signo del zodíaco o de tus genes y que tú solo eres víctima de ello. Pero esa es una mentira que te has contado toda tu vida para validar tus propias falencias y sobre todo para no hacerte cargo de nada. Tu mente justificará racionalmente cada pensamiento que tengas, aunque este no tenga fundamento, tu mente te lo dará ya que esa es una de sus principales características, como aprenderás más adelante. Es fácil adjudicar la culpa de todo lo que te pasa y de quién eres a tu ADN o a la alineación de los planetas el día de tu nacimiento, pero esto es un poco más complejo que eso.

Ya te expliqué que somos como somos porque elegimos serlo. Cuando una persona dice “Soy de tal o cual manera” sencillamente está definiendo esa característica como parte de su identidad. Si dices “Soy enojón” o “Soy histérica” estás definiendo que esa característica, enojarte o ser histérica, es parte de tu identidad, tú te identificas con eso, es parte de ti. Pero solo lo es porque tú lo asumes como tal. Realmente no pertenece a ti. Pero esto tomará más sentido si lo analizamos desde el principio, y esto te interesará si tienes hijos o si pretendes tenerlos. Atención a lo que viene.

Piensa en un/a bebé recién nacido/a. Este pequeño ser viene al mundo sin conocimientos previos. Ese/a bebé que va creciendo no tiene identidad formada, de hecho, hasta cierta edad el niño o niña no se identifica como un ser independiente, se identifica como parte de su madre (o quién ejerza dicho rol en la familia). Como hasta los tres años los/las niños/as hablan de sí mismos/as en tercera persona. Por ejemplo, pregúntale a un pequeño “¿De quién es ese juguete?” y te responderá “Del nene” o “De Ana”. No dice “Mío”, tampoco dice “Yo”. Hasta esa edad no aparece el ego, un/a niño/a no se identifica a sí mismo/a como un ser independiente del resto.

El/la pequeño/a no tiene pudor ni juicios sobre sí mismo/a. No es introvertido/a ni extrovertido/a, no es enojón/a ni enojona/a. Sencillamente un/a niño/a pequeño/a es auténtico/a, se expresa sin tapujos. En la medida en que va creciendo quiere explorarlo todo, saberlo todo, ir a todos lados, hacerlo todo. Así pues, un/a niño/a pequeño/a no tiene miedo a ser auténtico/a. No teme explorar ni probar cosas nuevas. Intenta hacer algo ante un/a niño/a pequeño/a y él/ella querrá hacerlo por sí mismo/a, no que tú se lo hagas. Cuando ya se reconoce a sí mismo/a te dirá fuerte y claro ¡¡¡YO!!! Querrá experimentar cada nueva experiencia que el mundo abra ante sus ojos. Y aquí comienzan los problemas.

Los padres, o quienes críen al niño o niña, intentarán controlarle, normalmente para cuidarlo/a. Y comenzarán poco a poco a censurarle, a limitarlo/a y a etiquetarlo/a. Cada vez que el/la niño/a vaya a algún lugar nuevo que pueda ser peligroso o que pueda romper algo le dirán NO. Si el/la niño/a está por tirar un vaso le dirán NO. Si quiere hacer algo por sí mismo/a le dirán NO. Y cuanto más grande el “error” más se enojarán los padres o tutores y le regañarán, le gritarán, le hablarán feo y lo/la harán sentir mal. ¿Alguna vez te diste cuenta de que la primera palabra que la mayoría de los niños aprenden es NO?

Frases como “Tú eres pequeño/a, tú no puedes hacer esto”, “Eso no se hace, niño/a malo”, “Si haces eso mamá no te querrá más”, etc., comenzarán a sonar constantemente en la mente del/la pequeño/a. Y pronto comenzarán a suceder ciertas cosas:

En primer lugar, se irá entrenando al/la niño/a para no salir de su zona de confort porque cada vez que explora más allá será censurado/a y hasta castigado/a. En su vida adulta seguirá buscando la seguridad y no saldrá de su zona de confort. ¿Te suena? ¿Por qué la gente se queja de su trabajo todos los días y se queda en él? Una falsa sensación de seguridad, de confort, los ata. Sencillamente se le ha inculcado al niño o niña el miedo como parte de su personalidad. No es un miedo a peligros reales que atenten contra la vida, es un miedo al rechazo y al fracaso, miedo a explorar y a ir por más. La mente interpretará este miedo de la misma manera que el miedo a morir.

En segundo lugar, se irá brindando al/la niño/a amor condicionado. ¿Qué significa esto? Cuando los adultos se enojan con un/a pequeño/a y lo/la regañan, cuando lo/la castigan porque se ha portado mal, cuando le gritan o cuando lo/la golpean, en cualquiera de estos contextos, el/la niño/a siente que no es querido/a. Obviamente que los padres aman al/la niño/a y no dejan de amarle porque lo/la estén castigando, pero eso no importa, el/la niño/a cree que no es querido/a, que cuando están enojados con él/ella no es amado/a. Y no importa la verdad de los padres, importa lo que el/la niño/a cree que es verdad, y en este contexto cree que no es valioso/a, que no es amado/a. Así se desarrolla la sensación de que para ser amado/a hay que conformar a los demás. “Tengo que conformar a papá”, “Tengo que conformar a mamá”, “Tengo que conformar a mi hermano mayor”. Y así en la vida adulta esa persona se pasará intentando conformar a los demás para ser amado/a, para sentirse querido/a y dejará de ser auténtico/a. Pasará a un estado de constante miedo al rechazo de otros.

En tercer lugar, la educación de los/las niños/as se basa en la crítica negativa. Es lo que comentamos antes, el uso excesivo del NO. Se hace constantemente sentir al niño o niña que no puede, que no es valioso/a, que molesta, que todo lo hace mal. Se le criticará tanto, siempre con buena intención, pero con resultados nefastos, que el/la niño/a pronto se convencerá de que no es importante, de que no vale nada. Y el “no puedo” dominará toda su vida adulta. ¿Te suena esto de algo? ¿Cómo te criaron a ti?

Un/a niño/a pequeño, de unos tres años, no tiene miedo de hablar en público ante muchas personas. ¿Cuántos adultos conoces que se sientan cómodos hablando en público? Esto se extiende a muchísimos aspectos de la vida adulta. Piensa en ti mismo/a y en la infancia que tuviste. Pero antes de que vayas corriendo a culpar a tus padres por lo mal que lo hicieron y por las circunstancias que vives hoy, piensa dos segundos en la infancia que tuvieron ellos y cómo sus padres los educaron. En general nuestros padres han hecho lo mejor que han podido con las herramientas que han tenido. Ellos también fueron víctimas de sus padres, quienes fueron víctimas de los suyos, y así muchas generaciones hacia atrás. En general los más grandes errores de los padres se repiten por siete generaciones hacia adelante. Así que fíjate lo importante que es lo que le dices a los/las pequeños/as y sobre todo cómo les tratas.

Todo esto es aún más complejo de lo que acabamos de contarte, porque se suma la sociedad y las creencias que esta te inculca, lo cual termina por formar el estado del camello del que hablamos en este artículo que puedes leer ahora aquí. ¿Qué significa ser hombre en la sociedad en la que vives? ¿Qué significa ser mujer? ¿Qué se espera de ti? En general la sociedad es machista y esto tiene muchas implicancias negativas para hombres y mujeres, cuestiones que veremos luego.

A las sentencias que condicionan a un/a niño/a se sumarán también las cosas que digan y hagan los/las maestros/as, los/las profesores/as, las autoridades religiosas, otros/as niños/as, y un sinfín de actores. Pero todo empieza por casa, así se podrá enseñar a los/las niños/as a no aceptar lo que otros dicen de ellos. Lo que aceptas lo haces parte de ti, pero solo porque así lo has decidido. Deja de aceptar lo que no quieres y dejará de formar parte de tu personalidad.

Tú eres quien piensas que eres, pero tú no eres lo que piensas.

Eres quien piensas que eres porque las ideas que has aceptado sobre tu personalidad las aplicas en tu vida de forma automática, no lo cuestionas, lo aceptas. Pero no eres lo que piensas porque eso es solo una idea, y basta un cambio de pensamiento para cambiar quién eres. Ahora bien, si esto fuera tan fácil de lograr este sitio no existiría y mucho menos nuestro curso La semilla del éxito, ya que la mayoría de los problemas de las personas desaparecerían. La dificultad de esto radica primero en el miedo: las personas tenemos miedo de cambiar porque creemos que dicho cambio implica perdernos a nosotros mismos. Una cruel mentira que nos contamos para no cambiar y mantenernos en nuestra zona de confort.

En segundo lugar, el problema está en que las ideas que aceptamos sobre nosotros mismos, buenas y malas, están tan profundamente arraigadas en nuestra mente que es sumamente difícil quitarlas o cambiarlas. Como he dicho ya muchas veces: Estamos PROGRAMADOS para actuar como actuamosLa mente se resiste al cambio ya que, entre otras cosas el cambio implica esfuerzo y gasto de energía, y la mente no quiere eso, quiere ahorrar energía. Incluso tú mismo/a defenderás tus ideas a muerte, aunque estas sean perjudiciales o limitantes.

Redefiniéndote

En Programación Neurolingüística se resume la Ley del Proyección según lo que se conoce como Niveles Lógicos, ilustrados en la imagen siguiente:

Es una pirámide que ilustra cómo nuestro interior crea nuestro exterior. En primer lugar, en la punta, está la Mente Mayor. Esto no se ve en la imagen. La Mente Mayor responde a la pregunta ¿Quién más soy?, es decir, además de la persona que creo ser, qué más soy. Es una pregunta más espiritual y cada uno la responderá a su manera.

En segundo lugar, está justamente la Identidad, esa idea que tú tienes acerca de quién eres. Responde a la pregunta ¿Quién soy? Esta idea es creada, impuesta y formada, por tanto, es moldeable y puedes modificarla a tu conveniencia. La dificultad radica en que al estar tan arriba en la pirámide es muy difícil de cambiar. La altura de la pirámide representa también la profundidad mental, cuán adentro en tu mente está esta estructura. Cambiar tu Identidad y cambiar tu Mente Mayor es de lo más complicado.

En tercer y cuarto lugar están los Valores y las Creencias. Responden a las preguntas ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué es importante? Tus creencias crean tu mundo. Tus valores representan tu juicio sobre ti mismo/a, sobre los demás y sobre todo lo que te rodea. Defenderás tus valores y creencias a capa y espada ante cualquiera que ose cuestionarlos. Es en estos primeros cuatro niveles donde se originan tus problemas, y es en ellos en los que debes trabajar. El asunto es que como están a nivel inconsciente dentro de tu mente es muy difícil que puedas acceder a ellos por tí mismo/a. Por ello es que en nuestros cursos y terapias utilizamos muchas herramientas, como la hipnosis, para acceder más fácilmente a estos nudos mentales que limitan tu vida.

En quinto lugar, tienes las Capacidades, que responden a las preguntas ¿Cómo? ¿Con qué? Es decir, cómo haces lo que haces y con qué recursos, tanto físicos como mentales. Es la idea que tú tienes acerca de ti mismo/a sobre lo que puedes y no puedes hacer, sobre lo bueno/a o competente que eres en tal o cual aspecto y sobre lo malo/a o incompetente que eres en otros.

En sexto lugar tienes el Comportamiento o las Conductas. Es la respuesta a la pregunta ¿Qué? Es decir, qué haces. Son tus acciones, tus decisiones, tus actos.

En séptimo lugar tienes el Ambiente. Responde a las preguntas ¿Dónde? ¿Con quién? Es tu entorno. El lugar en que te mueves y las personas con quienes te rodeas, a quienes frecuentas.

La gracia de estos Niveles Lógicos es que cada nivel afecta a todos los que tiene por debajo. Dicho de otra manera:

  • Mente Mayor: Afecta a tu propia Identidad en tanto ser humano.
  • Identidad: Quién crees que eres afecta a tus creencias y valores.
  • Creencias y valores: Lo que crees del mundo y la forma en que lo juzgas afecta a tus capacidades y acciones.
  • Capacidades: Están dadas por tus creencias y valores, así como por quién crees ser. Lo que tú crees que eres capaz o incapaz de hacer afectará obviamente a tu comportamiento.
  • Comportamiento: Es lo que haces, y pues actuarás en consecuencia con lo que tú crees que eres capaz de hacer o no hacer. Tus actos afectarán al ambiente en que te mueves.
  • Ambiente: Cómo te comportas determinará el ambiente en que te mueves y las personas que frecuentarás.

De este modo, si cambias algo de tu Identidad, de quién crees ser o no ser, cambiarás todo lo que hay por debajo y transformarás tu mundo, inclusive el ambiente y las personas que te rodean. Si quieres desarrollar nuevas capacidades tienes que cambiar los niveles superiores, es decir tu identidad y tus creencias. Cada vez que surge un problema en algún nivel de esta pirámide, la solución está en uno o más niveles por encima. Siempre se busca la causa de un efecto y se trabaja sobre ella para modificar el efecto, no sobre el efecto mismo.

En el libro Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsch se hace alusión clara a esto en la siguiente cita:

“El secreto más profundo es que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación. No te descubres a ti mismo, sino que te creas a ti mismo. Trata, por tanto, no de averiguar quién eres, sino de determinar quién quieres ser.”

Identidad ideal

Está muy arriba en la pirámide de niveles lógicos y es por tanto un punto fundamental a trabajar. La identidad es el resultado de todas las experiencias vividas desde que nacemos, algunos hasta dicen que se comienza a formar antes, mientras estamos en gestación. Esto determina nuestros pensamientos, sensaciones, emociones y por tanto acciones. Cambiar parte de tu identidad cambiará todo tu mundo externo. Sin embargo, para esto será necesario que analices quién crees ser y quién quieres ser.

Llamaremos justamente autoideal a la persona que quieres llegar a ser, a tu ideal como persona. El autoideal será tu Identidad Ideal. Representa tu visión futura acerca de ti mismo/a, la idea de lo mejor que puedes llegar a ser. Si tu autoideal es claro entonces llegarás a conseguir ser esa persona. Sin embargo, es importante definirlo, escribirlo.

Paso 1: Tu identidad actual

Describe quién eres hoy día en todos los aspectos que se te ocurran. ¿Cómo eres como pareja? ¿Cómo amigo/a? ¿Cómo hijo/a? ¿Cómo colega? ¿Eres inteligente? ¿En qué cosas eres bueno/a y en qué cosas no? ¿Qué te gusta qué te disgusta? ¿Qué esperas de ti mismo/a? ¿Qué esperas de los demás?

Descríbelo con lujo de detalles. Recuerda, todo lo que ves de ti mismo/a es solo una idea que te has formado. No es real porque no existe pero a la vez lo es porque tú lo manifiestas, tú lo haces real. Cambia la idea y cambia quién eres.

Paso 2: Quita las “manchas”

Para que un arbusto crezca sano muchas veces se necesita podarlo. Podemos las hojas de ese árbol que crees que eres. Quitemos las ramas que molestan y no nos sirven, esas que no dejan crecer nuevos brotes. Marca ahora, en esa descripción que hiciste, todo lo que no quieres de tu personalidad, de ti mismo/a. Tacha esas cosas que te molestan, que te gustaría cambiar, que te generan problemas y conflictos.

Es más fácil saber lo que no queremos que detenernos a pensar en lo que sí queremos. Así que tómate la molestia de visualizar esas ramas feas y decídete a cortarlas.

Paso 3: Autoideal

Describirás absolutamente a la persona que quieres llegar a ser hasta en el más mínimo detalle. Como si estuvieras describiendo el personaje de una novela. No importa si suena creíble, no importa si para ti ahora parece inalcanzable, solo importa que lo escribas allí. Abarca todos los puntos: personalidad, salud, dinero, amor, amistades, trabajo, actitudes, cualidades, pareja, hijos, vestimenta, hábitos, y todo lo que se te ocurra.

La nueva versión de ti mismo/a saldrá de tu puño y letra. Debes tomarte esto muy enserio. La razón para hacerlo es muy sencilla: mientras escribas a mano la descripción de tu mejor versión la estarás imaginando, la estarás viendo y hasta sintiendo en tu interior. Esto pondrá a trabajar la Ley de Atracción a tu favor. Pero incluso si estás en el grupo de quienes no creen en dicha ley, podrás entender que al fijar algo en tu mente comenzarás a actuar distinto y, más que nada, al saber a dónde quieres llegar podrás tomar mejores decisiones para acercarte a dicho objetivo.

Paso 4: Destraba tu inconsciente

Esta es la parte más complicada, y para ello te dejamos a continuación una meditación hipnótica que te ayudará a desbloquear nudos mentales subconscientes. Te sorprenderá el resultado. Solamente comparte este contenido o síguenos en tu red social favorita y listo, podrás descargarte el audio.

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Como experto en Desarrollo Personal, Oratoria y Negocios, me especializo en desarrollar cursos y contenido de ALTO IMPACTO, transmitiendo el conocimiento con elocuencia y motivación. Ejerzo como Coach de Desarrollo Personal potenciando a más y más personas cada día para que logren crear de sus vidas lo que siempre soñaron.