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“Para tener buena salud, encontrar la felicidad verdadera

en la familia y traer paz a todos, el hombre debe primero

controlar su propia mente. Si lo logra, habrá llegado a la

iluminación, y toda la sabiduría y virtud vendrán

naturalmente a él.”

Buda

En todos nuestros artículos y contenidos, cada uno de nuestros escritores (y eso me incluye) ha resaltado siempre el hecho de que nuestra mente nos domina y no nosotros a ella. Estamos programados para actuar de la forma que actuamos y no nos damos cuenta. Es cuando empezamos a cuestionar las cosas y cuestionarnos a nosotros mismos que el cambio es posible. Pero veamos un poco por qué pasa esto y cómo cambiarlo.

El titiritero

El problema más importante que todos enfrentamos en la vida, siendo que nosotros mismos la creamos por completo, es que existe en nosotros una fuerza muy poderosa de la cual tenemos poco dominio y es la que lo controla todo. Ese poco dominio de esta fuerza radica básicamente en que jamás nos hemos detenido a mirarnos internamente. Pero vamos a aclarar un poco de qué estamos hablando.

Esencialmente las personas tenemos dos mentes, o una mente que se divide en dos partes, dependerá del punto de vista y de la corriente psicológica. Las hemos mencionado ya varias veces. Llamaremos a estas mentes mente consciente y mente inconsciente. La mente consciente es la que te permite pensar de forma lógica, es la que te hace saber que ahora estás leyendo esto y no haciendo otra cosa. Conscientemente “sabes” quién eres, qué haces y cómo es tu vida. Puedes ver el mundo que te rodea y pensar al respecto. Esta parte de tu mente representa aproximadamente un 15% de toda tu capacidad e incluso menos. Para que quede claro, si tu mente total fuera una botella de agua donde caben 10 vasos, tu mente consciente es solo un vaso y medio de toda esa agua. ¿Qué pasa con los otros 8 vasos y medio? ¿Dónde quedaron?

La mente inconsciente es donde radica todo lo que has vivido hasta ahora, e incluso más. Los psicólogos y científicos actuales aseguran que ya desde la gestación se van guardando en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo todas las sensaciones que percibimos, e incluso se pasa la información genética de las emociones que nuestra madre siente cada día de embarazo. Tu mente inconsciente alberga todo lo que eres y es en realidad la que domina todas tus acciones, y recuerda que tus acciones son las que generan resultados. En esta mente están tus miedos y tus creencias más profundas. Es el foco de toda terapia psicológica.

Por ejemplo. Imagina que de pequeño tu padre fue despedido por su jefe, un hombre de traje negro y corbata. Tu padre odió a su jefe y tu familia pasó muy mal ese período. No sería de extrañar que en tu vida adulta veas a un hombre de traje y automáticamente te caiga mal. Ese juicio no tomará ni un segundo en manifestarse, no es lógico, es emocional, y está en tu mente inconsciente. Luego usarás tu mente consciente para justificar tu actitud de forma lógica. Pero el verdadero titiritero está escondido detrás del telón, y tú pendes de los hilos. Todos somos las marionetas de nuestras propias mentes. Si quieres tener total control de tu vida es necesario que cortes los hilos cuanto antes, o mejor aún, que controles al titiritero.

Normalmente creemos decidir de forma lógica las cosas, pero no. Todas las decisiones son emocionales y son inconscientes. No las pensamos. Lo que hacemos sencillamente es justificar de forma lógica lo que hemos decidido. Eso se utiliza mucho en ventas. Se apunta a la parte emocional del prospecto (posible cliente) para que su decisión sea emocional.

Mediante este mecanismo es que eliges a tu pareja. ¿Crees que no eliges de quién te enamoras? Pues sí lo haces, solo que es inconsciente. ¿Acaso podrías responder por qué estás en pareja con quién sea que estés ahora? Si lo piensas en detalle normalmente responderás que no tienes ni idea. Elegiste a tu compañero/a quizá para no estar solo/a, para sentirte aceptado/a o valioso/a, porque algo en él o en ella te gustó, ese “no sé qué” que a ti te enloquece. Una película animada que ilustra esto muy bien es Intensa-Mente (Del revés en España o Inside Out en inglés). Te haría muy bien verla.

Así pues, si quieres cambiar algo verdaderamente tienes que cambiar tu programación mental, lo que está en tu mente inconsciente y que es la raíz de todo lo que te sucede. Una de las principales funciones de la mente consciente es hacer inconscientes los procesos que inicialmente son conscientes. ¿Qué significa esto? Pues veamos.

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Venimos al mundo, por ejemplo, sin saber leer ni escribir. Al principio, para aprender a leer, uno va repitiendo lentamente letra por letra con palabras cortas y fáciles hasta que por fin puede leer casi tartamudeando. En la medida en que uno sigue practicando lee más fluido. Hoy día, si miras una palabra cualquiera no podrás evitar leerla. Mira una palabra fijamente e intenta no leer lo que dice y no podrás. ¿Por qué? Porque el proceso es inconsciente, es decir, automático. Inició siendo consciente, trabajoso y cansador, pero por medio de la práctica se grabó en tu mente inconsciente y ahora es automático. No piensas en ello, lees automáticamente cualquier palabra que se cruce ante tus ojos, salvo que esté en otro lenguaje con símbolos diferentes (japonés, hebreo, ruso). En tal caso verás solo símbolos raros porque tu mente no los entiende. Si el idioma maneja tus mismos símbolos (por ejemplo, el inglés) podrás leer automáticamente las palabras, pero no les hallarás significado salvo que sepas dicho idioma.

La mente consciente es objetiva y analítica. Puede pensar lógicamente y sin emociones. Discrimina y separa la información. Es como la parte matemática del cerebro. Identifica los datos de entrada, los estímulos externos que percibimos a través de los sentidos: sonidos, sensaciones táctiles, aromas, gustos e imágenes. La mente consciente filtra la información de entrada, dice SI o NO a dicha información y decide en consecuencia. Tiene la capacidad de dejar pasar cierta información al inconsciente o detenerla antes de que llegue.

La mente inconsciente almacena la información y decide sin discriminar, por el principio del mínimo esfuerzo. Lo que está más accesible es lo que seleccionará. Dado un estímulo externo la mente inconsciente tomará una decisión extremadamente rápida y activará todas las partes del cuerpo necesarias para llevarla a cabo. Por ejemplo, si alguien viene a insultarnos, automáticamente nuestra mente activará algún mecanismo interno: puedes enojarte y responder a la agresión con agresión, o puedes mantener la calma y dejar a la otra persona despotricar sin mover ni un músculo. El estímulo es el mismo, la reacción dependerá de lo que tu mente haya guardado en su banco de datos como medio ideal para apalear dicho estímulo. Aceptado eso lo usará siempre porque es lo más rápido de hacer. Así se forman los hábitos y por tanto actuamos siempre de la misma manera ante las mismas situaciones.

La mente inconsciente obedece, es un ciervo que sigue órdenes. Si le pasas un dato como válido la mente inconsciente lo aceptará sin cuestionarlo. La mente consciente cuestiona, y por tanto acepta o no acepta algo. Si lo acepta lo envía a la mente inconsciente y a partir de ese momento pasará a formar parte de nuestros hábitos. Esto es automático.

Existen varias maneras de grabar algo en la mente inconsciente para que a partir de allí pase a ser automático. La más básica y simple, pero no por eso menos efectiva, es la repetición constante (por eso nosotros repetimos muchos conceptos a lo largo de nuestros contenidos). De hecho, es la forma natural por la que aprendemos todo. Ya lo explicamos con el ejemplo de la lectura, pero hay millones más. ¿Cómo aprendes a conducir? Al principio es una tortura para el novato, más aún cuando debe salir a la calle y toparse con el verdadero tránsito. Sin embargo, tras práctica e insistencia se torna natural conducir. Lo que inicialmente requiere exprimir el cerebro y prestar atención al embrague, los cambios, el acelerador, los dos espejos, y otro montón de cosas, al final resulta en algo automático, y uno conduce mientras conversa tranquilamente.

Aprender a escribir en el teclado de una computadora (ordenador), es algo que se aprende por repetición y práctica. Al principio uno apoya las manos y presiona de a una tecla mirando el dibujo de un teclado en la pantalla. Lo hace super lento, se equivoca infinitas veces, y se frustra. Pero tras la insistencia constante termina aprendiendo a escribir sin mirar las teclas y a una velocidad sorprendente. Así se aprende a programar software, a dibujar, a hacer un deporte, y casi todas las cosas de la vida. Esto nos lleva a una de las leyes universales.

Octava ley: Ley de la actividad inconsciente

“Lo que plantas en tu mente inconsciente automáticamente esta lo llevará a la realidad en todos y cada uno de tus actos y en la forma en que filtras la información. Todo lo que ves del exterior y lo que aportas a él será consecuente con lo que existe en tu mente inconsciente.”

¿Es poderosa verdad? Es la que realmente controla y aplica la Sexta Ley – Ley de Atracción. Tu autoestima, tus ideales, tus valores, tus palabras, tus actitudes, tu lenguaje corporal, todo, estará determinado por tu mente inconsciente. Esto viene de la mano de la Cuarta Ley – Ley de la Creencia, que dice “Lo que crees creas”. Básicamente lo que crees es lo que está grabado en tu mente inconsciente. Esa es tu creencia, es por lo que morirías. Es lo que defiendes al instante cada vez que alguien dice lo contrario.

Si, por ejemplo, simpatizas con un partido político y lo has hecho toda tu vida, probablemente estarás convencido/a de que los políticos de la oposición son todos una bola de imbéciles, y te parecerán imbéciles todos ellos, incluso hasta el más inteligente y competente de todos. No le darás ni la oportunidad de demostrar lo bueno que puede ser, incluso ante los hechos a su favor podrás argumentar todas las fallas que haya cometido en el pasado para descalificarlo, aludiendo a la falacia Ad Hominem, donde para desacreditar un argumento uno desacredita a la persona y no al argumento mismo. Uno incluso dice SOY de tal partido político, aludiendo a la identidad, porque la identidad es lo que crees que ERES. Lo mismo con los cuadros deportivos o incluso las religiones. La gente dice “SOY cristiano”, “SOY budista”, o bien, “ERES ateo”, “ERES creyente”. Asumimos pues creencias de todo tipo como parte de nuestra identidad.

Así pues, el titiritero, tu mente inconsciente, mueve los hilos y tú los sigues sin saber que están allí. Crees que tú los mueves a ellos, pero no es así. Por eso si alguien habla a favor de la oposición política de tu partido, de una religión distinta a la tuya, del equipo de fútbol contrario al tuyo, automáticamente te enojarás, llegando incluso a la irracionalidad total y la agresión. Esto no cambiará de mecánica, el titiritero estará siempre ahí. O cortas los hilos o lo entrenas para que él haga cosas que te sirvan. Y pues la mejor forma de tratar con la parte inconsciente de tu mente es la repetición constante, acompañada y potenciada por la siguiente ley universal.

Novena ley: Ley de la concentración

“Aquello en lo que te centres crecerá.”

Básicamente aquello en lo que haces foco constante crecerá en tu vida. Por tanto, si te enfocas demasiado en tus problemas tenderás a acrecentarlos y no a solucionarlos. Tienes que centrarte en la solución y no en el problema. En parte porque lo que piensas repetidamente tenderá a grabarse en tu mente inconsciente (siempre estás aplicando repetición en tu vida) y por tanto actuarás en consecuencia. Y en parte porque actuarás en consecuencia con la Sexta ley – Ley de Atracción. Generarás así un círculo vicioso. Si es positivo, genial, pero si no lo es entonces tienes que cambiar tu pensamiento constante, esforzándote mucho para lograrlo, día tras día, hasta que tu vibración cambie y la Ley de Atracción muestre sus frutos. Pero para que esto se entienda es necesario profundizar en esta ley, lo cual puedes hacer ya mismo leyendo estos dos artículos:

Con ello recibirás los conceptos esenciales para dominar tu pensamiento y comenzar el cambio.

Finalmente puedes utilizar la poderosísima técnica de Afirmaciones Positivas que desarrollamos en este artículo. Es la forma más sencilla y accesible, pero a la vez eficaz, de comenzar a controlar los hilos.

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Como experto en Desarrollo Personal, Oratoria y Negocios, me especializo en desarrollar cursos y contenido de ALTO IMPACTO, transmitiendo el conocimiento con elocuencia y motivación. Ejerzo como Coach de Desarrollo Personal potenciando a más y más personas cada día para que logren crear de sus vidas lo que siempre soñaron.