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“Cuida tus pensamientos porque se volverán actos.

Cuida tus actos porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres porque formarán tu carácter.

Cuida tu carácter porque formará tu destino.

Y tu destino será tu vida.”

Mahatma Gandhi

Vimos en este post (haz clic para leerlo si no lo hiciste porque es de suma importancia para comprender lo que viene) que la idea de quién, qué y cómo eres, es decir, tu identidad, es solo eso, una idea, o mejor dicho un conjunto de ideas que aceptaste. Todas estas ideas han venido desde el exterior, no son tuyas, te las han impuesto. Aquellas que te potencian y te hacen bien, bienvenidas sean, las que te limitan y te hacen sentir negativo/a pues deberán irse, y más que nada ser sustituidas por ideas positivas y potenciadoras, que te impulsen a crecer y desarrollarte. Para lograrlo es necesario que tú mismo/a empieces a cuestionarte quién eres y quién quieres ser.

El poder del pensamiento

Una persona que gana U$S1.000 al mes no es diez veces más inteligente que una que gana U$S100. Ni la que gana U$S10.000 al mes es cien veces más inteligente que la que gana U$S100, o diez veces mejor que la que gana U$S1.000. ¿A qué se debe la diferencia en resultados? Y fíjate que ahora me he enfocado solo en resultados económicos, pero esto aplica absolutamente para todo.

Cada vez que mejoramos la actitud mejoramos todas nuestras capacidades, nuestros pensamientos y nuestros resultados. Una actitud mental positiva lo cambia todo, lo cual no implica ser negador de la realidad, sino más bien ver lo bueno, las enseñanzas de cada suceso. Cada acontecimiento “fatal” o “malo”, esconde dentro de sí la semilla de algo bueno de igual o mayor magnitud. El asunto está en prestar mucha atención para encontrar la semilla. Es solo en la crisis que aflora el genio que llevamos dentro. Pero solemos tener mucho miedo de las “cosas malas”.

Para empezar, cada vez que algo “malo” sucede, en vez de preguntar por qué pregunta para qué. Esto cambiará el foco de tu atención, pasando de ser una víctima pasiva del acontecimiento a ser alguien activo y que se beneficia de él. Claro, la teoría siempre es más sencilla que la práctica, habiendo situaciones extremas donde aplicar esto parece virtualmente imposible. Imagínate que muere un ser querido, de forma inesperada. En esa situación será complicado que puedas cambiar el foco de tu atención, más aún si era alguien muy cercano, como una pareja, un hijo o un padre o madre. Sin embargo comienza a aplicar este pensamiento en las pequeñas cosas de tu vida cotidiana, todos los días, y poco a poco se irá tornando un hábito. La pregunta por qué detiene tu mente, ni siquiera intenta responderse. Solo reafirma tu victimismo. La pregunta para qué, activa tu mente, hace que busques un motivo positivo para ese suceso o acontecimiento, hace que veas el potencial donde la mayoría solo ve desastre.

Si la situación es muy dura, como el ejemplo de la pérdida de un familiar muy cercano, es sano que vivas esa pérdida, que sientas el dolor que tienes que sentir porque justamente se perdió un lazo muy fuerte. Si, por ejemplo, el negocio en el que trabajaste toda tu vida para construir se viene abajo y lo pierdes todo, por supuesto que tendrás que vivir la frustración y el miedo. Esas cosas son naturales. Pero se trata de eso, de vivirlas y dejarlas ir. No quedarte atascado/a en el por qué y poder llegar al para qué. Así resurgirás de cualquier acontecimiento.

Si vuelves a leer la cita de Mahatma Gandhi al principio de este artículo verás que todo en tu vida inicia por los pensamientos. Ellos rigen prácticamente todo lo que te sucede, junto a tus emociones y sentimientos, cuestión que comprenderás en este post. Así pues, es hora de comenzar a controlar tus pensamientos. Esto nos lleva a enunciar lo que en KA EduSoft llamamos Primera Ley.

Primera Ley: Ley del Control

“O bien estás satisfecho/a contigo mismo/a y mantienes una sensación de que controlas tu vida, o bien no estás satisfecho/a contigo mismo/a, mantienes sentimientos negativos y una sensación de que no controlas tu vida.”

Según la psicología las personas tenemos lo que se conoce como Locus de control que se divide en dos focos de control. Primero está el foco de control externo, la sensación de que algo ajeno a nosotros (facturas, trabajo, relaciones, deudas, salud, y todo lo que se te ocurra) controla nuestras vidas y que por tanto somos víctimas. No tenemos control, solo podemos apalear la situación. Este es el estado del camello, del que acata órdenes y no cuestiona, el que no piensa de forma crítica. Es lo que le sucede a la gran mayoría de las personas.

Y en segundo lugar está el foco de control interno, que es la sensación de que nosotros mismos tenemos dominio de nuestra propia vida y que por tanto la controlamos. Es la sensación de ser capitanes de nuestro barco. El estado del león según Nietzsche, que es el que le sigue al de camello, es el de una persona que va a su manera, no sigue órdenes ni se inclina ante nadie. Es el segundo estado en la evolución del ser.

Ahora bien, si prestas atención a cómo he descrito los focos de control te darás cuenta de que ambos son sensaciones. No son reales en sí mismos, somos nosotros mismos quienes los hacemos reales en tanto creamos en ellos. Si quieres saber actualmente cuál foco gobierna tu vida pregúntate: ¿Cuáles son los aspectos de mi vida que hoy día controlo mejor? ¿En qué cosas siento que tengo control y en cuáles no?

Pues en la mayoría de los casos las personas van a merced del foco de control externo, y tal como profesa la Primera Ley, mantienen sentimientos negativos. Es una situación de silenciosa desesperación en la que la gran mayoría de la población grita sin ser oída por nadie porque nadie escucha a quién no tiene control.

Te dejo a continuación un TEST GRATUITO que puedes hacer ya mismo para conocer tu Locus de Control. Solo comparte este contenido eligiendo tu red social favorita y listo, podrás hacer el test de inmediato:

Segunda Ley: Ley del azar

“Al no planificar, estás planificando el fallo.”

Esto quiere decir que al no tener un objetivo claro en tu vida entonces estás tú mismo/a planificando tu fracaso. Es como subirse a un barco que no se sabe dónde está ni a dónde va, por tanto hay muy pocas probabilidades de que llegue a destino. Es más, seguramente saldrá del puerto y terminará chocando contras las rocas. La aplicación de esta ley en tu vida es más una consecuencia de tener un Locus de Control Externo muy alto que una decisión propia, por eso la importancia del test y de saber cuanto antes cuál es tu locus.

Más del 80% de la población, es decir 80 de cada 100 personas, rigen sus vidas por esta ley (y estoy siendo optimista, porque las cifras rondan casi el 95%). ¿Acaso tú alguna vez has planificado y pensado lo que quieres de tu vida? En general nadie lo hace. Todo el mundo va por ahí como loco intentando atender la inmediatez de las cuentas, los hijos, el trabajo, la casa, y un sinfín más de cosas que no les permiten sentarse a pensar. Van con un foco de control externo, como barcos a la deriva que no pueden ajustar su rumbo porque no saben a dónde se dirigen.

Esta situación te hace, inevitablemente, desdichado/a. Así pues, para que tu vida empiece a cambiar tienes que trabajar y desarrollar el foco de control interno. Y para esto se empieza por los pensamientos. Resulta que éstos son la única cosa en el universo de la que gozamos de pleno control. No podemos controlar lo demás, pero nuestros pensamientos sí. Podemos pensar lo que queramos, aunque al principio esto sea difícil porque estamos entrenados desde pequeños para no fijarnos en lo que pensamos, y mucho menos en lo que sentimos.

Los pensamientos sencillamente generan sensaciones (sí, piensa en algo que te moleste y te sentirás molesto/a; piensa en algo que te encante y te sentirás contento/a). Las sensaciones son las que generan emociones, y pues las emociones generan acciones, que generan resultados. Así que a partir de tus pensamientos sientes, y a partir de tus sentimientos actúas, generando así resultados en tu mundo físico, tanto exterior como interior. Ten presente que tu propio cuerpo se beneficia o perjudica a causa de tus emociones. El estrés es el más claro ejemplo del poder de los pensamientos. Mantente negativo/a por mucho tiempo y tu cuerpo te pasará la factura.

Una clave del éxito consiste en sentirse uno amo de su propio destino, de su propia vida, y para ello tienes que tomar las riendas de tu pensamiento. Desarrollar la consciencia es justamente eso: ser consciente de lo que piensas. Y aunque afirmamos que los pensamientos son la única cosa sobre la que tenemos control total, también afirmamos que es difícil controlarlos y ser consciente de ellos porque, como ya dijimos, no estamos acostumbrados a fijarnos en qué pensamos y mucho menos en qué sentimos.

A partir de ahora tendrás presente la relación: pensamientosensaciónemociónacciónresultado. En el libro Conversaciones con Dios, Neale Donald Walsch expone lo siguiente:

“Cuando te sorprendas a ti mismo teniendo pensamientos negativos, pensamientos que nieguen tu más alta idea de ti mismo, piensa otra vez. Hazlo literalmente. Si piensas que estás abatido, hecho polvo, y que de ahí no puede salir nada bueno, piensa otra vez. Si piensas que el mundo es un lugar malo, lleno de acontecimientos negativos, piensa otra vez. Si piensas que tu vida se rompe a pedazos, y que parece que nunca la podrás recomponer, piensa otra vez. Puedes entrenar en hacer esto.”

Tus pensamientos dominan tu vida y crean tu realidad.

Así que simplemente presta atención a lo que piensas constantemente. Esto en principio no es fácil, pero si lo haces un poquito todos los días irás formando el hábito. Deja de quejarte por todo y sobre todo comienza a trabajar en tu foco de control interno. Si no hiciste el test para saber cuál es tu situación actual hazlo aquí ahora:

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Como experto en Desarrollo Personal, Oratoria y Negocios, me especializo en desarrollar cursos y contenido de ALTO IMPACTO, transmitiendo el conocimiento con elocuencia y motivación. Ejerzo como Coach de Desarrollo Personal potenciando a más y más personas cada día para que logren crear de sus vidas lo que siempre soñaron.