Las presuposiciones básicas de la PNL junto con las reglas de la mente, forman los cimientos de esta disciplina que tiene el poder de cambiar la vida de las personas. Estas presupocisiones por sí mismas son capaces de pararte desde un lugar diferente, de ver las cosas desde un punto de vista distinto, y eso es extremadamente poderoso. A continuación entenderás por qué.

1. El mapa no es el territorio

Como seres biológicos no operamos sobre el mundo. No vemos la realidad, interpretamos la realidad. Por ejemplo, crees que el cielo es azul, pero sin embargo el cielo no existe, no hay nada allí. Tus ojos captan la luz que entra en la atmósfera y tu cerebro la interpreta. Lo mismo con los sonidos, con las sensaciones, con los olores, sabores y con tu percepción y sentimientos sobre las cosas.

Lo que en PNL se llama mapa es justamente tu forma de ver el mundo, tu forma de pensar y percibir las cosas, tu forma de interpretar la realidad. Tú tienes tu mapa, yo el  mío, tu vecino el suyo y así cada persona. Como he hablado ya en otros artículos y en los seminarios, vamos por el mundo con un filtro, un velo, que solo deja pasar de la realidad aquello que es consecuente con nuestra forma de ver el mundo.

No vemos la realidad. No me cansaré de repetirlo. Tú puedes creer que tu economía es tal, y no puede cambiar, que tus problemas familiares son estos, que el mundo se rige por ciertas leyes, que la vida es de cierta manera, y todo eso es tan FALSO y tan REAL como tú quieras que sea.

El problema es que todos nosotros tendemos a creer que el mapa es el territorio mismo; es decir, que la realidad misma es lo que nosotros vemos. Pero no es así, es justamente todo lo contrario. Además queremos que los demás vayan por el mundo usando nuestro mapa y no el de ellos, y nos enojamos por eso. Pero nadie puede usar el mapa de otra persona, pues nadie quiere hacerlo. ¿Has intentado realmente ver las cosas desde los zapatos de otra persona? Pues inténtalo, sobre todo cuando son cosas que no van contigo.

Por ejemplo: intenta ver las cosas desde alguien que simpatiza con el partido político opuesto al tuyo. Intenta ver las cosas desde una persona que una religión distinta a la tuya. Intenta ver las cosas desde la perspectiva de una persona con una clase social diferente a la tuya. Eso es cambiar de mapa, eso es ponerse en los zapatos de otro. Todo lo que presupones te limita, te condiciona. ¿Podrías practicar esto todos los días?

2. El significado de tu comunicación es equivalente a la respuesta que obtienes

Para la PNL el responsable de la comunicación es quién emite el mensaje. Si tú dices algo a alguien, por el medio que sea (verbal, corporal, digital, etc.) y el resultado que obtienes no es el que esperabas, la responsabilidad es tuya.

Los seres humanos estamos comunicando todo el tiempo, en todos los ámbitos, y gran parte de nuestros problemas se deben a errores de comunicación. Básicamente expresamos las cosas desde nuestro modelo del mundo (nuestro mapa) y esperamos que éstas encajen perfectamente en el modelo del otro. Así surgen las discusiones, los reclamos y los resentimientos.

 Cuando dicto el curso de comunicación eficaz, las personas desconocen estos principios, pero una vez comienzan a trabajar con ellos su forma de transmitir sus ideas, sensaciones, emociones, y todo lo que quieren comunicar, mejora, y con ello mejoran sus relaciones y sus  vínculos personales.

A partir de ahora, cuando transmitas algo a alguien y no obtengas el resultado esperado pregúntate: ¿Qué omití? ¿Qué dí por sentado? ¿Qué no escuché de la otra persona? ¿Qué asumí que el otro debería saber? ¿Cómo podría mejorar este mensaje para que se entienda y sobre todo para que el otro me entienda?

Recuerda, todos vemos el mundo dese nuestro mapa. Procura respetar el mapa de los demás, dejarlos vivir con él sin pretender que adopten el tuyo, y tus relaciones mejorarán como nunca creíste posible. Habla desde el entendimiento, no desde el juicio, y la gente se acercará más a ti de lo que puedes imaginar.

3. No existe el fracaso, solo el aprendizaje

 También llamado feedback, lo que obtienes como experiencia de lo que has vivido. El éxito en general lo definimos en base a lograr lo que queríamos, casi como un capricho. Por ejemplo, si yo organizo un evento para lograr vender un curso, y no vendo nada, puedo etiquetar a dicho evento como un fracaso, incluso yo mismo puedo sentirme un fracaso. Si un chico va a conquistar a una chica y ésta lo rechaza estrepitosamente, él sentirá que fracasó porque no obtuvo lo que esperaba obtener, lo que deseaba.

Ahora bien, somos nosotros mismos los que elegimos ver algo como un fracaso. Si en vez de eso nos desapegamos del resultado, y esta es una de las cosas más poderosas y difíciles que puedes llegar a hacer, en realidad podemos ver que el fracaso no existió, simplemente hubo una experiencia y de ella se aprendió algo.

Cada cosa que emprendes en la vida te hace alguien más grande de lo que eras antes de intentar dicha experiencia. Ver las cosas como fracaso porque no son como queremos que sean, aunque hayamos hecho hasta lo imposible para que así sucedan, es caprichoso y se basa en la idea de que “las cosas deben ser como yo quiero”. Como si fuéramos niños pequeños que pretenden que se les cumplan los deseos.

Claro, en la práctica es más difícil entender esto. Si te preparaste meses para un examen y lo pierdes, lo sentirás como fracaso. Si has ido a 84 entrevistas de trabajo y en ninguno te llaman, lo sentirás como fracaso. Si intentas crear un negocio y lo pierdes todo en el proceso, lo verás como un fracaso. Sin embargo, ninguna de esas experiencias es un fracaso realmente, simplemente son experiencias, aprendizajes, que te nutren y te hacen más fuerte.

¿Cuáles han sido tus fracasos más recientes? ¿Cómo podrías hacer para no verlos de esa manera? ¿Qué aprendiste de cada uno de ellos?

4. Toda persona hace lo mejor que puede con los recursos que tiene

Y por recursos me refiero a capacidad emocional, a su mapa, a sus creencias y sus valores, a sus traumas y sus potenciaciones. Los recursos de una persona son internos, no externos. Los recursos externos (materiales y físicos) suelen ser un reflejo de los internos.

Un niño que ha crecido en un ambiente criminal, donde robar y despreciar a la policía es algo valioso, donde ser violento y “hacerse respetar” es la forma de hacer las cosas, formará su cerebro con estas creencias, con estos mandatos. De adulto éstos serán sus recursos, y difícil será que adquiera nuevos, porque sus propios recursos son limitantes. Del mismo modo, un niño que crece con un padre violento formará baja autoestima, y esos serán sus recursos, llegando incluso él mismo a ser violento.

Una niña que crece en una familia que se preocupa por ella, que la envía a estudiar, que intentan darle lo mejor, tendrá ciertos recursos internos, distintos a los de una niña que sufra de bullying por estar pasada de peso. Tú mismo/a creciste con ciertas cosas que te marcaron, sin importar lo mucho que tus padres se hayan esforzado en darte lo mejor. Eso forma tus recursos internos.

Si has entendido que las creencias forman al titiritero que nos controla de forma automática, sabrás que las personas actuamos desde el inconsciente, desde lo emocional. Allí están nuestros recursos. Por tanto tú mismo/a haces cada día lo mejor que puedes hacer con lo que tienes, aunque metas la pata horriblemente. El hombre que se entrega al alcohol está haciendo lo mejor que puede con los recursos que tiene; lo mismo el mendigo y el hombre que trabaja cada día, el anciano que da de comer a las palomas y la mamá que atiende a sus hijos, el policía honesto y el corrupto, el político bienintencionado y el interesado, el cura que vela por el bien de su comunidad y el que utiliza la religión para acercarse inapropiadamente a los niños.

Esto no justifica los actos horrendos que las personas realizan, simplemente te da un entendimiento sobre por qué sucede. Cuando entiendes por qué, puedes ver más allá del acto y buscar una solución real. El violador que toma a una niña y abusa de ella hasta la muerte ha hecho lo mejor que podía hacer con sus recursos internos (seguramente ese hombre carecía de muchas cosas), y por tanto si no comprendes esto te cerrarás en odiarlo y condenarlo a él. Ahora bien, si entiendes esto podrás ir más allá y comprender que el problema tiene una raíz mayor y que aún hay muchos niños que por las condiciones en que están mañana serán violadores.

Mira ahora a tus seres más cercanos y piensa en todo lo que no te gusta de ellos. Pues hacen lo mejor que pueden con sus propios recursos. Tú mismo/a lo estás haciendo ahora. Leer esto te da más recursos. Entrenarte te da más recursos. ¿Qué estás esperando para mejorar desde dentro?

5. Las persona más flexibles llegan más lejos y se adaptan mejor a los cambios

La rigidez mental es totalmente limitante. En tanto más te cierres sobre tus ideales y sobre tu propio mapa más problemas tendrás. No podrás empatizar con los demás porque siempre estarás centrado en ti, y sobre todo, no podrás resolver bien tus problemas porque creerás que solo tú tienes la razón.

Ante la tormenta resiste más el helecho que se inclina con el viento que el grueso roble que se impone ante él. Si la tormenta arrecia mucho el roble se quebrará, y el helecho permanecerá intacto. Más aún en esta era tan vertiginosa y cambiante es necesario tener la capacidad de desaprender (olvidar patrones mentales y creencias viejas) y reaprender (ver las cosas desde una nueva perspectiva, incluso opuesta a la anterior).

¿Sobre qué cosas no estás dispuesto/a a cambiar de idea? ¿Qué asuntos te son más complejos de resolver? ¿Sobre qué cosas juzgas más a los demás?

Piensa ahora “¿Y si yo estuviera equivocado/a? ¿Cómo sería si las cosas fueran justamente al revés de como yo las veo?”. Inténtalo, es un ejercicio muy interesante. 

6. Todo comportamiento tiene una intención positiva

 Esta intención positiva es para el individuo mismo. La persona que fuma sabe que inhala voluntariamente veneno hacia sus pulmones, que intoxica su sistema, daña células y neuronas, causa problemas arteriales, y muchas otras cosas. Sin embargo la persona fuma. Pues su inconsciente le permite hacerlo, lo impulsa a hacerlo, con una intención positiva: reducir la ansiedad o la angustia. La persona que fuma se tranquiliza mientras lo hace, y se pone ansiosa en tanto más tiempo pasa sin fumar.

El hombre alcohólico bebe de más con una intención positiva, generalmente olvidarse de su vació existencial y la angustia que le da acarrear consigo mismo y sus penas. Lo mismo la persona que hace ejercicio saludable, el que lee, el que escucha música alta, el que genera una discusión, la persona que intenta suicidarse, o la que le salva la vida a alguien más.

Todo acto, por destructivo e ilógico que sea, tiene una intención positiva para la persona que lo ejecuta. Esta intención es generalmente inconsciente. La persona no sabe ni por qué lo hace, pero siente el impulso de hacerlo.

Hace poco un muchacho homosexual, que siempre fue rechazado por su familia dada su sexualidad, en una sesión conmigo me dijo que muchas veces, cuando estaba algún domingo en casa de sus padres con toda la familia allí, y los “hombres de la casa” se reunían a mirar el fútbol mientras las mujeres lavaban los platos, él comentaba a mitad del partido: “Que lindas piernas tienen esos jugadores”. Esto generaba una discusión con todos  los presentes que terminaban atacándolo tanto que él se sentía horriblemente mal y tenía que irse.

 Yo, que sé claramente que hay una intención positiva en cada acto, le pregunté: “¿Qué ganas cuando hacés eso, cuál es tu intención?”. Él me dijo: “No gano nada. No tengo ninguna intención”. Así que le dije: “Ah… y si no tenés intención ¿por qué lo hacés?”. Dudó unos instantes hasta que me dijo: “Porque quiero que me acepten como soy”. Esa era su intención positiva. Él no deseaba la discusión, él deseaba ser aceptado, pero no sabía cómo lograrlo.

Así de sutil es esto, así funcionamos todos. Así que ¿Qué intención positiva tienen esas cosas que hacés a menudo y en general no te dan buenos resultados? Sea que fumes o no, que ingieras drogas o no, que comas porquerías o no, que discutas con alguien amado o no… lo que sea que hagas que no te dé buenos resultados esconde la búsqueda de algo positivo para ti. Es hora de reconocer qué es eso que estás necesitando.

7. Controlamos nuestra mente y por tanto nuestros resultados

Sí, he dicho mil veces que somos marionetas de nuestra mente, pero esta premisa parece decir justo lo contrario. Pues resulta que somos marionetas PORQUE ELEGIMOS SERLO. Así de duro y así de simple. Elegimos ir por la vida como camellos, como ratas, como zombies (lee este artículo). Sin embargo ya he mencionado que lo único en el universo sobre lo que tenemos pleno control son nuestros prensamientos.

Podemos elegir qué pensar a cada momento. Podemos elegir cambiar un pensamiento negativo por uno positivo. Podemos elegir pensar en lo que queremos que pase en vez de pensar en todo lo que podría salir mal. Lleva un esfuerzo, sí, pero podemos hacerlo. El asunto es que ES MÁS FÁCIL NO HACERLO.

Cuando te quejas de algo estás pensando en lo que no quieres. Cuando reclamas algo a alguien estás pensando en lo que no quieres y responsabilizando a otra persona por tu desdicha. Cuando dices “ojalá no llueva” estás sintiendo y viendo en tu mente ese día nublado que no quieres que llegue en vez de decir “ojalá haga un día soleado”. Así que tus resultados dependen de ti. Recuerda la segunda regla mental: lo que se espera tiende a hacerse realidad. 

8. No existen personas sin recursos, solo estados sin recursos

 Parece que contradigo a la 4ta presuposición, que dice que toda persona hace lo mejor que puede con lo que tiene. Pues no la contradigo. Para la PNL todas las personas podemos hacer todo lo que queramos de la vida. El asunto es nuestro estado interno.

Para que quede bien claro te pongo un ejemplo: ¿te crees capaz de salir ahora a la calle y venderle tu cepillo de dientes a un desconocido? Pues sin importar tu respuesta podrías hacerlo, el asunto está en que CREAS que puedes. Si CREES que no puedes pues no podrás.

Pues las personas CREEMOS que nuestro estado (lo que sentimos) es real y por tanto lo hacemos real. Convence a una persona de que tiene mala suerte, hazlo día tras día, y llegará un punto en que la persona lo aceptará y entonces le pasarán accidentes todo el tiempo y dirá “Es que tengo mala suerte”.

Por tanto, los recursos internos en realidad no son reales sino creados. Basta conque reconozcas cierto recurso dentro de ti y podrás hacer uso de él. Por ejemplo, si dices: “Soy enojón/a” estás asumiendo que careces de tolerancia o de paciencia, es decir, no tienes ese recurso. Pero eso es falso, simplemente es necesario que puedas ver dicho recurso en tu interior para que esté accesible. Una forma es, por ejemplo, recordar algún momento de tu vida en que fuiste paciente y tolerante, y si no tuvieras dicho recuerdo puedes imaginarlo. Eso creará la sensación interna y te permitirá usar la paciencia como si fuera tuya. Cuando ves que puedes hacerlo lo aceptas, lo crees y por tanto ya tendrás dicho recurso siempre.

Así que en realidad es nuestro estado (lo que nosotros creemos) el que define nuestros recursos, y por tanto así definimos nuestras capacidades y nuestras carencias.

9. Mente y cuerpo se afectan mutuamente

 Si estás triste tu forma de caminar lo reflejará (postura de brazos, expresión facial, color de la ropa, etc.). Tu cuerpo se verá afectado por tu emoción, por tus pensamientos. Lo mismo si explotas en ira: tu postura será agresiva, tu cara se pondrá roja porque los vasos sanguíneos se dilatan, tu corazón latirá más fuerte y la sangre alimentará ciertos músculos para prepararte para una situación violenta.

Lo mismo si estás confiado/a y alegre: caminarás distendido, con pasos largos y quizá una sonrisa en el rostro. Tu actitud será positiva y tu mente estará abierta y receptiva. Por el contrario, si estás temeroso (por ejemplo porque vas a una entrevista de trabajo), todo tu ser reflejará esa sensación.

¿Pero qué crees? A la inversa también funciona. Ponte a caminar como si estuvieras triste, asume la postura, la expresión facial, los brazos caídos, ojos hacia abajo, etc., y pronto te vendrán a la mente pensamientos tristes. Por el contrario, camina erguido/a, con la frente en alto, mentón arriba, pecho inflado, pasos firmes y una sonrisa (aunque sea forzada), y pronto vendrán pensamientos y emociones que se condigan con ello.

Presiona el puño como en señal de victoria, como si te acabaras de enterar que ganaste la lotería. Da unos saltos rápidos y cortos y di en voz alta “¡¡¡BIEN!!!”. Te sorprenderá el resultado. Por eso hoy día se le dice a las personas que caminen sonriendo aunque la risa sea forzada, para combatir la depresión, porque llega un punto en que esa risa falsa se vuelve auténtica y hasta se generan los químicos cerebrales que permiten sonreír con ganas y sentirse bien. Inténtalo.

10. Todo problema tiene solución

 Y ya veo venir al que me diga “El cáncer terminal no tiene solución”. Bien, que un problema tenga solución no quiere decir que la solución sea lo que nosotros queremos. Ante un problema como una enfermedad terminal, la solución quizá no pase por impedir la muerte, sino quizá por aceptarla y por tanto vivir los últimos momentos de la forma más plena que sea posible.

Asimismo, pasando a problemas menos intensos, es posible siempre hallar una o más soluciones a cualquier evento que surja. Lo que suele suceder es que nos cerramos a pensar de una sola manera, cuando en realidad hay más de una solución a cada cosa que enfrentamos, e incluso muchas veces el problema mismo puede ser una bendición disfrazada.

Un ejercicio muy simple y muy intenso que puedes hacer es este: piensa en un problema que tengas, por ejemplo: “no puedo pagar mis cuentas”. Ahora escríbelo en forma positiva: “Cómo pagar mis cuentas todos los meses”. A continuación escribe 20 respuestas a esa pregunta, 20 ideas que se te ocurran. Las primeras serán  fáciles, pero llegará un punto en que no se te ocurrirá nada y aun no habrás llegado a las 20, ahí es cunado la creatividad nace. Hazlo y sorpréndete con el resutlado.

11. El cambio es lo único constante

 Nos guste o no, queramos o no, cambiamos constantemente. Tu cuerpo ahora mismo está cambiando y ni te das cuenta. Tus células están muriendo, naciendo, creciendo, reproduciéndose y volviendo a morir. Tus experiencias te hacen ir cambiando tu forma de pensar. Las circunstancias externas cambian constantemente (barrio, economía, política, etc).

Así que lo más inteligente es dejar de resistirse al cambio y fluir con él, avanzar con él, evolucionar con él. Si cambiamos constantemente entonces crecemos, nos desarrollamos. Si nos resistimos nos estancamos. Por tanto, si las cosas no van como quieres, deja de hacer siempre lo mismo.

Deja de discutir por lo que siempre discutes, de quejarte por lo que siempre te quejas, de mirar las mismas cosas que miras, de leer lo que siempre lees (y si no lees pues comienza a hacerlo). Como dijo Einstein “no hagamos siempre lo mismo si esperamos resultados distintos”. ¿Quieres mejorar en tu vida? Pues comienza a entrenarte para hacerlo, a estudiar desarrollo personal, a tomar cursos para mejorar desde adentro. De otro modo, difícilmente sanes tu interior y logres cosas nuevas en la vida.

 ¿Acaso piensas seguir estancado/a en donde estás ahora?

12. Si lo haces por debajo del 100% te estás autoboicoteando

 Es decir “lo intentaré”. Cuando alguien te diga “la próxima vez llega en punto” y tu contestes “lo intentaré”, estás diciendo que posiblemente falles, pero como de antemano indicas que lo intentarás luego nadie podrá reclamarte nada.

Decir “lo intentaré” da por sentado que no tienes fe ni confianza en eso que harás, y por tanto ya estás esperando que no funcione. Obviamente, no estoy diciendo que te confíes demasiado, simplemente te estoy diciendo que en vez de decir “lo intentaré” digas “lo haré al máximo de mis capacidades”, “lo haré tan bien como pueda” o simplemente “lo haré”.

Si sabes que algo no funcionará, como podrías ser que no puedas llegar en hora a un lugar porque tienes otro compromiso que quizá se extienda, pues habla con franqueza: “Mira, tengo una reunión que no sé cuánto durará, y es muy posible que no llegue a las 8. ¿Te sirve otro horario o prefieres cambiar de día?”.

Si vas a hacer lago da el máximo, hazlo tan bien como puedas, entrégate a ello. Luego si no sale como esperabas podrás estar feliz de que diste lo mejor, y en el proceso aprendiste. El verdadero fracaso está en desistir, en no hacer las cosas al máximo, en rendirse. Si haces lo que mejor puedes hacer, entonces el resultado que obtengas será el mejor que podías obtener en estas condiciones. La próxima vez será diferente.

13. El cambio produce cambio

 Todo cambio que generes en ti producirá cambios en tu entorno, en las personas que te rodean y ellas a su vez en sus entornos y en otras personas. El primer paso de cambio siempre es uno mismo, y por tanto la PNL es justamente la herramienta perfecta para lograr crear la vida que quieras, porque trabaja íntegramente en ti.

Esa es la base de la terapia: generar pequeños cambios internos para que la persona los procese y luego obtenga cambios  visibles. Cambia tu actitud, cambia tus pensamientos, cambia tus acciones, y generarás cambios en tu vida, así de simple.

Bonus – 14. No somos nuestros actos 

 Por haber llegado hasta el final de este artículo y demostrar tu compromiso contigo mismo/a, te regalo una 14va ley del éxito: las personas no somos nuestros actos.

Solemos identificarnos con nuestros actos y hacemos lo mismo con los demás. Por ejemplo, si llegas impuntual a los lugares puedes decir “Soy impuntual”, y otros te podrán decir “eres impuntual”, pero no eres eso. La impuntualidad es un acto, nada más, y puedes elegir cambiarlo ahora mismo.

Esto hace que nos identifiquemos con nuestros errores. Si un día fuiste infiel a tu pareja pues arrastrarás eso porque tu eliges cargar un acto como si fuera una propiedad de tu personalidad. Pero el acto ya pasó. Puedes aprender de él y dejarlo ir.

Lo mismo con los demás. No etiquetes a las personas por sus actos. Si lo haces tenderás a grabarles eso como parte de su personalidad y lo arrastrarán por siempre.

¿Qué actos sigues llevando sobre tu espalda? Permítete equivocarte y aprende de tus errores. Ese es el camino al éxito en la vida.

 

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